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Para pensar

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Para pensar

Mensaje por Tanausú el Vie Abr 11, 2014 11:10 am

El sesgo de nuestra perspectiva


Hay algunas extravagancias en el punto de vista desde el cual vemos el mundo.

 El hecho de que vivamos en el fondo de un profundo pozo gravitacional, sobre la superficie de un planeta cubierto de gases, que gira alrededor de una bola de fuego nuclear que está a 150 millones de kilómetros y nos parezca normal, es obviamente una indicación acerca de cuan sesgada tiende a estar nuestra perspectiva.



Douglas Adams.

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Re: Para pensar

Mensaje por Barrabas el Vie Abr 11, 2014 7:18 pm

Nos parece normal porque lo es. Ese Adams que siga fabricando chiclets. Laughing

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Vie Abr 11, 2014 8:15 pm

@Barrabas escribió:Nos parece normal porque lo es. Ese Adams que siga fabricando chiclets. Laughing
Incluso masticar una goma e inflarla nos parece algo normal... Very Happy

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Re: Para pensar

Mensaje por Arbo el Vie Abr 11, 2014 11:31 pm

y que la simple sumatoria de 0 y 1 permita que nos podamos comunicar por aquí, sea po palabras, por voz, por video, que surja todo lo que vemos en la pantalla del pc, del movil, se procesen todo tipo de calculos, inimaginables, imagenes, sonidos, animaciones, etc, etc, etc. Todo solo con 0 y 1, todo A y F, todo con dos variables.

Todo nos parece normal, porque desde pequeños lo hemos asimilado.

A veces he pensado, en como reaccionaría un ser humano de alguna tribu perdida, de las pocas que existen, en la que todavía no han descubierto la rueda, a siglos de evolución de nosotros, y los pusieramos en una ciudad moderna de hoy, con toda la tecnología que existe, en todos los ambitos de la vida.

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Re: Para pensar

Mensaje por Barrabas el Sáb Abr 12, 2014 12:11 am

¿Cuando se sesga nuestra perspectiva?
¿Cuando nos adaptamos a un ambiente para sobrevivir o cuándo pensamos como sería no estar condicionado por él?

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Sáb Abr 12, 2014 12:51 am

Yo entiendo la cita solo como la reacción rara que nos puede producir analizar la cituacion en nuestro entorno a la luz de los ultimos conocimientos de ese entorno.

Un cesgo es literalmente un apartarse de un resultado esperado, un error propiamente dicho, la mente humana ha ido evolucionando y adaptandose a su entorno, no está sesgada respecto a no considerar eso conocimientos que los sentidos proporcionados por la evolucion no puede detectar directamente.

Sentir el efecto de la gravedad no lleva en primer término a pensar que estamos donde realmente estamos.

Señor Adams no hay sego en ese sentido sin embargo una vez que adquirimos el conocimiento sobre algo y lo ovbiamos o ignoramos -tenga o no consecuencias en nuestra vida-, si adquirimos un sesgo.

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Re: Para pensar

Mensaje por Barrabas el Sáb Abr 12, 2014 1:12 am

Entonces segun vos sería algo asi como perder la inocencia.
El hombre se sesga solo por pensar?
Entonces el hombre que no piensa, en bruto no tiene sesgo?
Me mareaste Alvaro, siempre lo mismo , me tenes harto jajaja

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Re: Para pensar

Mensaje por Arbo el Sáb Abr 12, 2014 2:19 am

El pensamiento como producto de la memoria, en si mismo, es un sesgo, es tiempo, es pasado, y con el encaramos el presente, siempre fresco...  es como nos enfrentamos con la realidad...

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Sáb Abr 12, 2014 8:54 am

@Barrabas escribió:Entonces segun vos sería algo asi como perder la inocencia.
El hombre se sesga solo por pensar?
Entonces el hombre que no piensa, en bruto no tiene sesgo?
Me mareaste Alvaro, siempre lo mismo , me tenes harto jajaja
Todo sesga pensar y no pensar: ser o no ser esa es la cuestión,  ahora vos está sesgado y ya no comerá más chicles Adams Very Happy

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Re: Para pensar

Mensaje por Barrabas el Sáb Abr 12, 2014 5:23 pm

Y si lo hago no voy a poder dejar de ver a la Tierra sostenida por una red en el espacio:)

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Sáb Abr 12, 2014 9:12 pm

El método Montecarlo

Dirán que no es el hilo adecuado para postear el sistema ganador, definitivo.

Verán, la idea es la siguiente, para saber donde va a caer la bola hacen falta hacer muchas ecuaciones respecto de los distintos movimientos de la misma, multitud de rozamientos, rebotes etc, etc.

Entonces, la solución sería hacer pruebas con muchas tiradas experimentales, analizar el comportamiento de todas, y subir todos los resultados a una buena computadora para su programación.

Bueno, en realidad no sé si esto funcionaría, pero sí le funcionó a Stanislaw Ulam, otro genial matemático, él propuso algo parecido, pero no con una ruleta, a fin de solucionar de una vez por todas los problemas irresolubles en muchos campos de investigación relacionados con reglas probabilística.

 

    El método de Montecarlo es un método no determinístico o estadístico numérico, usado para aproximar expresiones matemáticas complejas y costosas de evaluar con exactitud.Ejemplo sencilloSi deseamos reproducir, mediante números aleatorios, la tirada sucesiva de una moneda, debemos previamente asignarle un intervalo de números aleatorios a CARA y otro a CRUZ, de manera de poder interpretar el resultado de la simulación. Tales intervalos se asignan en función de las probabilidades de ocurrencia de cada cara de la moneda. Tenemos así:CARA Probabilidad: 0,50 Números aleatorios: 0,000 al 0,499CRUZ Probabilidad: 0,50 Números aleatorios: 0,500 al 0,999Después, al generar un número aleatorio a partir de la función RAN de la calculadora, por ejemplo, obtenemos el resultado simulado. Así, si obtenemos el número aleatorio 0,385, observamos que está incluido en el intervalo asignado a CARA.En otras aplicaciones, se asocian intervalos de números aleatorios según las probabilidades de ocurrencia de los eventos a simular.

 

A este método (que lo puso en práctica con la colaboración de John von Neumann), lo llamaron método de Montecarlo, y no es porque el matematico fuera aficionado al casino de Montecarlo, sino por un pariente de Ulam que sí que era aficionado a las ruletas de Montecarlo, y con razón porque ese método ayuda y se emplea en la construcción de modelos de probabilidad. 

Para que tengan una idea, las aplicaciones del método Montecarlo abarcan campos de estudio científico y técnicos desde genética, telecomunicaciones, física estadística, y la lista casi no tiene fin.

Otro tema relacionado con el sistema Montecarlo es algo llamado "Cadenas de Markov".

Álvaro.

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Vie Sep 05, 2014 11:03 am

Vivo en un tercer piso y al lado hay un gran establecimiento militar -llamado "la doma"- donde tienen una cría caballar (es un espectaculo ver como los entrenan), pero no entiendo porque hay burros sueltos (dentro), que de noche no dejan  de rebuznar, recuerdo que una noche los asnos no me dejaban conciliar el sueño y me recordaron un relato corto del gran escritor Asimov que comparto con todos vosotros.

Tanausú.

Asnos estúpidos por Isaac Asimov
 

Comentario de Isaac Asimov

Me temo que éste es otro cuento con moraleja. Pero verán ustedes, el peligro nuclear escaló puntos cuando Estados Unidos y la Unión Soviética, cada uno por su parte, construyeron la bomba de fusión, o de hidrógeno. Yo volvía a sentirme amargado.
 
Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica.

En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados. En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.

—Naron —saludó el mensajero—.¡Gran señor!

—Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.

—Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.

—Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa.

Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son ésos?

El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en  cuestión.

—Ah, sí —dijo Naron—. Lo conozco. —Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer  libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de  costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más  numerosa de sus propios habitantes. Escribió, pues: La Tierra.

—Estas criaturas nuevas —dijo luego— han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.

— De ningún modo, señor — respondió el mensajero.

— Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?

—Sí, señor.

—Bien, ése es el requisito. —Naron soltaba una risita—. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.

—En realidad, señor —dijo el mensajero con renuencia—, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.

Naron quedó atónito.

—¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?

—Todavía no, señor.

—Pero si poseen la energía termonuclear,¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?

—En su propio planeta, señor.

Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:

—¿En su propio planeta?

—Sí, señor.

Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.

—¡Asnos estúpidos!— murmuró.

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Re: Para pensar

Mensaje por charllygesell el Vie Sep 05, 2014 4:59 pm

Buen relato Alvaro.Siempre presente el hombre y su auto-boicot.

 No hay destino.

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Dom Sep 21, 2014 10:48 am

Un dramaturgo divulgador de la Ciencia

Nunca he compartido esta información a pesar que la guardo desde hace años, seguramente solo interesará a los que gustan de la electrónica y temas parecidos.

Lo interesante de esta entrada es su rareza, ya no recuerdo cómo la encontré y nunca lo vi en medio alguno, no tenía idea que Echegaray pudiera escribir en aquel tiempo algo tan interesante y con planteamientos tan sutiles para el estado de la electricidad en aquellos años.

Que lo disfruten.

Álvaro.

José Echegaray(1832-191 dramaturgo español ganador del premio Nóbel de literatura en 1904 era ingeniero además de escritor y político. Escribía con frecuencia sobre temas científicos. Se transcribe aquí un artículo publicado en El Liberal de Madrid el 3 de agosto de 1896 sobre los rayos catódicos

Los Rayos Catódicos

¿Que son los rayos catodicos? Imagines dos placa metalicas a corta distancia, tenemos una bateria, a una placa conectamos el polo positivo (cátodo), y a la otra el negativo (ánodo). No ocurre nada, ahora introducimos las dos placas en una ampolla de vidrio y hacemos el vacio; tampoco ocurre nada. Calentemos ahora la placa positiva (catodo) al rojo vivo y ocurre el milagro; el catodo comienza a emitir electrones que son recibidos por la placa negativa (anodo), y a estos electrones que salvan el vacio dentro de la ampolla se les denomina "rayos catodicos" y la ampolla de vidrio "tubo de rayos catodicos.

El tubo de imagen de televisión ya casi en deshuso es un tubo de rayos catodicos, el catodo es un pequeño cilindro recubierto de un material especial y dentro contiene un filamento como el de una bombilla que lo calienta. El ánodo lo forma una rejilla muy tupida e inmediatamente despues de la rejilla está el vidrio de la pantalla recubierto de un material fosforeccente. Los electrones, al incidir sobre el fosforo produce un breve resplandor.

Nadie imaginaba en la segunda mitad del siglo XIX las consecuencias de este descubrimiento, practicamente durante todo el siglo XX el tubo de rayos catodicos ha reinado en todas las ramas de la electronica.

José Echegaray

Artículo publicado en El Liberal de Madrid el 3 de agosto de 1896

Imaginemos un arroyo que tranquilamente corra por cualquier cauce igual y suave, sin obstáculo alguno que altere su marcha.

Ni remolinos, ni espumas, ni remansos: una cinta de plata tendida á lo largo de la ladera.

Me parece que, tratándose de rayos catódicos, es imposible empezar en forma más poética, dado que este principio merezca tal nombre.

Pero supongamos que el arroyo llega á un punto en que el cauce se precipita rápido á lo largo de una cierta extensión, para recobrar después su pendiente ordinaria y su limpidez primitiva. En este trayecto, en esta especie de caída, el agua se precipita algo, se agitará un tanto, y en el curso regular de la corriente tendremos una alteración del régimen general.

Ni aun en esto sospecharían los rayos catódicos, dado que fueran capaces de sospechar, que de ellos voy á ocuparme en el presente artículo.

Supongamos todavía que nuestro poético arroyuelo, y nada nos cuesta suponer que es poético, aunque en rigor no hace falta que, lo sea; supongamos, digo, que avanzando en su camino encuentra, no ya una pendiente rápida, sino un verdadero escalón del terreno, si bien no muy profundo. Entonces el agua se arrojará con nueva velocidad, y tendremos remolinos y espumas y una lámina líquida que desde lo más alto descenderá á lo más bajo, imitando una pequeña catarata.

Con todo lo cual, podrá decirnos el pacientísimo lector, que los rayos catódicos no aparecen, ni hay sospechas de por dónde puedan aparecer.

Pero no se impaciente, yo se lo ruego, que hacia los rayos catódicos vamos más aprisa de lo que imagina.

Admitamos, por último, que nuestro arroyo, que ya por las aventuras que ha corrido debe de ser todo un veterano, se encuentra con un corte altísimo, desde cuyo fondo corra de nuevo el cauce de suave y continua pendiente. Claro es que el agua caerá impetuosísima por la cortadura, formando una enorme catarata, en cuyo fondo habrá remolinos y espumas, cuyos cristales pintarán el arco iris, y en que gotas desprendidas y vapor de agua formarán alrededor de la hoja líquida una atmósfera húmeda y rutilante. Quizá choque el agua con tanta fuerza sobre el pie del tajo, que suban surtidores líquidos mezclados con espumosos borbotones y vapores.

Y ya estamos en los rayos catódicos, ó por lo menos, en algo que los pinta, los finge y los simboliza. Será todo lo dicho una imagen, no más, pero es al menos imagen clara y expresiva clara como el agua de la corriente, expresiva como las espumas que del agua, del aire y de los caprichos de la caída se formaron.

Esto es lo que vamos á exponer, apoyándonos siempre, para hablar á los sentidos, en el simbolismo material que precede.

Porque es lo cierto, que con otros nombres hemos venido refiriéndonos á la corriente eléctrica; al huevo eléctrico, aparato de física bien conocido; á los tubos de Geissler, que hasta fueron en años pasados motivo de entretenimiento y recreo, y á los tubos de Crookes ó sus análogos, en que por primera vez se estudiaron los rayos catódicos, y de donde emanan los rayos X, como transformación, al parecer, de aquéllos.

Veamos cómo se puede explicar toda esta analogía entre cosas, al parecer, tan opuestas.

También la corriente eléctrica va por el alambre conductor tranquilamente, sin que nadie sospeche al mirar el hilo de un telégrafo, de un teléfono ó de una conducción de luz eléctrica, el misterioso fenómeno que por el hilo en forma silenciosa se desliza.

¿Es una verdadera corriente de éter? ¿Es vibración etérea? ¿Hay transporte y vibración á la vez? Todas estas hipótesis se han hecho y siempre el éter se impone: los más ateos en materia de ¿ter, si la palabra ateo puede aplicarse á este caso, tienen que aceptarlo como hipótesis ó como símbolo fecundo, porque sin él todo es sombras, contradicciones é imposibilidades.

Pero si el hilo conductor se interrumpe por un elipsoide ó bomba de cristal, en que se haga previamente cierto vacío, de modo que por un lado llegue el hilo á la bomba y quede cortado en el hueco cristalino, y por el otro lado salga; la corriente eléctrica tendrá que dar un salto, por decirlo así, dentro del huevo ó globo eléctrico, para buscar el otro extremo del alambre, como el agua del arroyo tenía que saltar por el escalón que interrumpía su marcha: y veremos un globo de luz de polo á polo, dentro del globo de cristal, como veíamos lámina de agua, salpicada de espuma, desde lo alto á lo bajo de la catarata.'

Es la pequeña caída de luz eléctrica, ó de la corriente que por la luz se hace visible; es el fluido que va del ánodo al cátodo. Y estas dos palabras tan formidables no son más que los nombres griegos de dos cosas bien sencillas y vulgares.

Decir ánodo, es decir lo alto del escalón, el vértice de la pequeña catarata, el extremo del alambre adonde la corriente llega y en que queda cortada; en suma, el polo positivo.

Porque ánodo viene del griego y se compone de anó, que significa en lo alto, y de odos, que significa camino.

Análogamente decir cátodo es decir la parte baja del escalón, el fondo de la catarata, el extremo del alambre sobre el cual salta la corriente: en suma, el oro negativo.

Así, cátodo viene del griego como ánodo y se compone de catá ó cató, que indica la parte baja, y odos, que significa lo mismo que antes significaba.

Cuando cualquier ciudadano va á subir la escalera de su casa, pudiera decir «voy al ánodo,». y cuando la baja, pudiera preciarse de «ir al cátodo.»

Sólo correría el peligro de que si algún sujeto malhumorado y enemigo de lo clásico le oyese, le acusara de pedantería.

Ello es que lo que no se permite á un cualquiera, se permite á un sabio y en él se admira.

El huevo eléctrico, ó globo eléctrico, se perfeccionó, convirtiéndose en el tubo de Geissler.

El vacío se hizo más perfecto, se inyectaron gases diversos, se le dieron al tubo formas caprichosas, obteniéndose así preciosos juegos de luz y de colores, ráfagas brillantes, estratos de claridad alternando con estratos de sombra y finorescencias varias: era, en suma, que la catarata de éter se había hecho mayor y el espacio del tubo se llenaba, por decirlo así, de espuma eléctrica y de caprichosos iris.

Pero siempre la causa era la misma: la corriente eléctrica que saltaba, una caída de éter desde el ánodo al cátodo, desde lo alto de la catarata etérea al fondo del abismo ó vacío, desde el polo positivo al polo negativo, para decirlo brevemente.

Y la catarata se hizo aún mayor: ó de otro modo, Crookes consiguió un vacío casi perfecto en el interior del tubo de cristal: de un millón de partes de aire logró extraer todas menos una: el vacío llegó, pues, á una millonésima de atmósfera.

Tan pequeñita como la catarata eléctrica es, á juzgar por la dimensión del tubo, es inmensa por la inmensidad del vacío que en él se ha formado.

No hay abismo mayor que la nada.

Pero en el tubo de Crookes las apariencias de los tubos de Geissler se desvanecen. Alrededor del cátodo reina un espacio obscuro; diríase que la catarata luminosa no tiene fuerza para llegar al fondo. Es como si una caída de agua se precipitase de altura tan grande, que antes de llegar al pie del abismo se evaporara toda ella en el aire ambiente.

Sin embargo, la experiencia demuestra que del cátodo parte un haz de rayos: rayos negros; mejor dicho, obscuros; en fin, rayos que no se ven.

Precisamente estos rayos invisibles, que parten del cátodo, son los que se llaman rayos catódicos; por esa razón, porque del cátodo parten.

Es como si la cascada de éter al llegar al pie de su caída se reflejase en el fondo y rebotase hacia arriba, ó dicho de otra manera, hacia el ánodo. Como aquellos surtidores que botaban en la catarata líquida, al chocar con las rocas de la base, y parecían querer subir á la cima.

Pero silos rayos catódicos no se ven, ¿cómo se sabe que del cátodo parten y que hacia el ánodo suben ó hacia él se dirigen?

Porque en la parte opuesta del tubo, al chocar estos rayos con el cristal, producen en él una fluorescencia verdeamarillenta. A ellos no se les ve ; pero del choque resulta la fluorescencia por el choque se hacen visibles; la mancha luminosa los delata. Y cuando acercando un imán se desvían los rayos catódicos, la mancha luminosa, la fluorescencia cambia de sitio, y este cambio demuestra que los rayos catódicos se han desviado.
»Es como si un viento muy fuerte chocase contra la catarata; también se desviaría yendo á formar sus espumas en otro sitio del fondo. Aunque no viésemos la catarata, veríamos cambiar el sitio de los borbotones espumosos.
»Ahora bien, en ese espacio de la fluorescencia, en esa mancha luminosa del tubo, en ese sitio donde chocan contra el cristal los rayos catódicos, es donde nacen, para caminar por lo exterior, los rayos X.

Por eso decimos que si los rayos X no son los mismos rayos catódicos, al menos son una transformación de éstos en el punto del tubo en que la fluorescencia aparece.

Pero no sólo la fluorescencia prueba que existe una radiación especial que del cátodo, ó polo negativo, arranca,- sino que Crookes presentó hace ya muchos años otras pruebas visibles y materiales del mismo hecho.

Crookes es un físico eminente, un experimentador admirable, pero lleva en su espíritu el sello de lo fantástico, y no hay trabajo suyo en que la parte material no tienda á espiritualizarse. Como que M. Crookes, con toda su seriedad británica, y con todo su aplomo de sabio, y todo su positivismo de experimentador, es un formidable espiritista, que hasta emprendió la tarea, hace tiempo, según dicen, de sacar fotografías espiritistas.

Él inventó el radiómetro, ese molinillo que gira en presencia de la luz. »Él anunció poco menos que la transformación de las especies químicas, en una Memoria notabilísima.

Rueda de paletas movida por rayos catódicos:
dd, alambres procedentes de la bobina Ruhmkorff;
ee, electrodos;
gg, varitas horizontales de vidrio

Él puso dentro del tubo, que lleva su nombre, molinillos ligerísimos, que los rayos catódicos hicieron girar, como el viento hace girar las aspas de un molino.

Él afirmó, precisamente fundado en este último experimento, que los rayos catódicos no eran otra cosa que un extremo y sutilísimo estado de la materia, á que llamó materia radiante. Como el vacío es tan grande, suponía Crookes que el gas contenido en el tubo llegaba á un inconcebible estado de división, y que sus átomos eran los que rechazados por el cátodo engendraban los rayos catódicos, chocaban con el cristal opuesto, engendraban con su bombardeo archimicroscópico la fluorescencia, y si encontraban en su camino uno de esos sutilísimos aparatos, de que antes hablábamos, lo hacían girar y aun correr sobre pequeños carriles.

Muchos físicos Ingleses, algunos de primer orden, aceptaron esta hipótesis de la materia radiante y de los rayos catódicos, que no vendrían á ser otra cosa que un vientecillo sutilísimo como aliento de hada; entre otros Thomson y FitzGeralt. Pero los físicos alemanes, como el ilustre Hertz, su discípulo Lenard, y Goldstein, Wiedemann y Sbert, se opusieron á la hipótesis inglesa, y atribuyeron los rayos catódicos á un origen vibratorio.- no es la materia que corre, decían, es el éter que vibra.

Y así estamos todavía, porque ni unos ni otros ceden, y los recientes rayos X han venido á resucitar el conflicto entre la hipótesis de Crookes y la hipótesis alemana de Hertz.

De todas maneras, aun suponiendo que los rayos catódicos fuesen producidos por la materia radiante, no podrían serlo los rayos X, porque éstos no van por el vacío, sino por el aire, que es donde realizan sus mayores hazañas, entre otras, sus célebres fotografías á través de los cuerpos opacos.
Así es que la ciencia está agitándose siempre entre los asombros astronómicos de lo infinitamente grande y las maravillas de lo infinitamente pequeño; ¡lo infinitamente pequeño, que, como dijo un gran escritor, no es acaso más que el gigante que para embromarnos se disfraza de enano.»

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Re: Para pensar

Mensaje por Arbo el Dom Sep 21, 2014 2:24 pm

interesante articulo.

Gracias como siempre Tanausú.

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Sáb Oct 25, 2014 5:36 pm

Ni cruzar los dedos, ni tampoco evitar pasar por debajo de una escalera. Tampoco buscar un trébol de cuatro hojas. Ni siquiera esquivar un gato negro. Para llamar a la buena suerte hay formas mucho más científicamente refrendadas. 

Acostumbramos a cometer dos errores fundamentales a la hora de valorar nuestra suerte. El primero es pensar que somos responsables de nuestra buena suerte, pero no solemos creer que somos responsables de nuestra mala suerte. 

El segundo es que la suerte sólo favorece a aquéllos que están en el lugar adecuado en el momento adecuado, cuando en realidad todo depende de tener la mentalidad adecuada: prestar atención a las oportunidades que se nos presentan y exprimirlas. 

Richard Wiseman es un académico inglés bastante particular. Está a punto de cumplir cincuenta años, es calvo y tiene perilla, lo cual le da cierto aire de actor de cine, y también es un enamorado de la magia: de adolescente formó parte del célebre Magic Circle de Londres y actuó en el legendario Magic Castle de Hollywood. Con todo, Wiseman trabaja en la Universidad de Hertfordshire, en el sur de Inglaterra, y ocupa la única cátedra que existe en el Reino Unido de Entendimiento Público de la Psicología. 

Además de ser un eterno investigador de los entresijos de la conducta humana, también fue el buscador del chiste más divertido del mundo y de la frase para ligar más ingeniosa. Y se ha convertido en uno de los grandes estudiosos de la suerte (incluso ha fundado la llamada Escuela de la Suerte). A su juicio, sólo el 10 % de nuestra existencia es aleatoria; el 90 % restante se define por nuestra forma de pensar. 

Wiseman dedicó una década a estudiar a las personas que se consideraban afortunadas, así como a las personas que se consideraban desafortunadas. Llegó a la conclusión de que hay básicamente tres factores para explicar por qué las cosas buenas siempre pasan a las mismas personas, que fueron desarrolladas en su obra Nadie nace con suerte. Primer Factor: los individuos con suerte acostumbran a hacer caso a sus corazonadas. Los desafortunados ignoran su propia intuición y luego se arrepienten de la decisión tomada. Con la suerte se pone en funcionamiento la inteligencia intuitiva que defiende Malcolm Gladwell en su libro titulado, precisamente, Inteligencia intuitiva. 

Segundo Factor: los individuos con suerte perseveran cuando sufren un fracaso, mostrándose siempre optimistas: acostumbran a pensar que sucederán cosas buenas. 

Tercer Factor: los individuos con suerte tienen la habilidad de convertir la mala suerte en buena suerte. Ante la obligación de llevar a cabo un cambio, los afortunados suelen afrontar el cambio como algo deseado o positivo. Los psicólogos llaman a esta capacidad «mentalidad de inversión»: poder imaginar al instante que las cosas podrían haber sido mucho peores, pero que afortunadamente no lo son. 

Ben Sherwood, en su libro El club de los supervivientes, abunda en esta sensación refiriéndose a lo que ocurrió entre los atletas que participaron en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, que fueron estudiados por los psicólogos de la Universidad de Cornell: los ganadores de la medalla de bronce eran más felices que los atletas que ganaron la medalla de plata, «resultó que los medallistas de plata se sentían muy frustrados al pensar que “estuvieron a punto de ganar la medalla de oro” No contextualizaron su gloria en el triunfo sobre otro deportista olímpico, sino en su derrota respecto del ganador del oro. 

Sergio Parra.
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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Lun Oct 27, 2014 7:12 pm

El índice Banzhaf 

Hoy en día que se habla tanto de política y asociaciones entre partidos, es importante saber qué es el IBN “Índice de poder de Banzhaf Normalizado”, inventado por el matemático inglés Lionel Penrose en 1946 y reformulado por el abogado y matemático norteamericano John F. Banzhaf III en 1965. 

Imaginemos una pequeña empresa con 3 accionistas (o 3 partidos políticos; para el caso es indiferente). Poseen el 47, 44 y 9% respectivamente y que basta una mayoría simple del 51% para aprobar cualquier medida. Está claro que, aunque uno de los accionistas pueda tener un cochazo, los 3 tienen el mismo poder, pues bastan 2 cualesquiera para aprobar una medida (entre 2 cualesquiera de ellos suman más de 51%). 

Pensemos ahora en una empresa de 4 accionistas que poseen el 27, 26, 25 y 22% de las acciones. En este caso, 2 cualesquiera de los 3 primeros pueden aprobar una medida (con mayoría del 51%), mientras que el voto del último nunca será decisivo para ningún resultado. Las coaliciones no necesitan del 22% en cuestión. Este último accionista se dice que es un comparsa o un figurante. El comparsa no tiene poder. Los otros 3 accionistas tienen el mismo poder. 

El caso puede complicarse más. Pensemos en una empresa o un cuerpo político con 4 partidos. Llamémoslos A, B, C y D; que poseen el 40, 35, 15 y 10 por ciento de los votos respectivamente. Si catalogáramos metódicamente todas las situaciones posibles (A,C, D a favor y B en contra, B y D a favor y A y C en contra, etc.), veríamos que hay 10 ocasiones en que el voto de A es un voto bisagra (vuelve perdedora una coalición ganadora y al revés), seis en que lo es el voto de B y de C, y sólo dos en que es bisagra el voto de D. Así pues, el índice Banzhaf de poder de estos grupos es respectivamente, 10, 6, 6 y 2, lo que quiere decir que el partido A es cinco veces más poderoso que el partido D, y que los partidos B y C tienen idéntico poder y sólo son tres veces más poderosos que el partido D. Aquí no hay comparsas. 

Esto es más importante de lo que parece. No sé si el Tribunal Supremo tiene 9 jueces y si todos ellos tienen el mismo poder. Pero en un caso así, un subgrupo cohesionado de 5 jueces podría determinar todas las cuestiones judiciales, convirtiendo los otros 4 en comparsas. Bastaría que los 5 votaran en antes en secreto, decidieran qué piensa la mayoría de este subgrupo y votar como un bloque en el grupo mayor. De hecho, de aquí, 3 de ellos podrían aliarse para ser entre ellos quienes tomaran las decisiones del subsubgrupo, votarían en bloque en el subgrupo de 5 que, a su vez, votaría como bloque en el grupo mayor. 

¿No os suenan las coaliciones para hacer cambios de poder mediante asociaciones? Seguro que quienes lo piensan conocen muy bien este índice. 

Fuentes: “Un matemático lee el periódico” de John Allen Paulos 

Omalaled.

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Re: Para pensar

Mensaje por Tanausú el Vie Oct 31, 2014 12:51 am

Nuestros libros son como hijos, queremos a todos pero siempre están o está el preferido y mimado.

Y hoy haciendo limpieza de las polvorientas estanterías repletas de tomos con su olor característico a papel viejo hago un comentario de un libro que nunca me canso de leer; "Cantor" del autor Jean-Pierre Belna.

El matemático George Cantor fue un mago de lo infinito, y es el exponente de lo más parecido al silencio lleno de sentido de la poesía, y parafraseando a un crítico literario; "es el sonido cálido e inteligente de la matemática".

Sabido es que los pitagóricos descubrieron la armonía de un cosmos regido por los números y George Cantor el matemático alemán fue, a su modo, el último miembro de la secta filosófica griega.

Cantor convirtió su disciplina en el paraíso de los números infinitos y estableció los fundamentos de la teoría de los conjuntos, y es este libro -tan manoseado ya- de su vida teoría y pasiones que rememoro y le doy justo valor pasándole el plumero con cariño y esmero.

Álvaro.

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Re: Para pensar

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